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La educación en el Archipiélago, el Informe PISA y la misión de la OCDE


LA OPINION / 25 JUNIO 2011/ tribuna abierta
Canarias se incorporó a la serie de informes PISA en 2009 (comenzaron en el año 2000, y se repiten cada tres años, estando prevista la serie hasta 2015)
 




JOSÉ ANTONIO DÍAZ DÍAZ, PROFESOR DE FILOSOFÍA 
A lo largo de la tercera semana de julio, tuvimos conocimiento a través de los medios de comunicación, de que una misión de expertos de la OCDE, se encontraba en Canarias para recabar información de distintas fuentes sobre la situación de la enseñanza no universitaria de Canarias, a petición expresa del Gobierno de Canarias, ante los resultados del último Informe PISA.
Canarias se incorporó a la serie de informes PISA en 2009 (comenzaron en el año 2000, y se repiten cada tres años, estando prevista la serie hasta 2015). Estos nos dan una foto fija, vía muestreo del alumnado de 15 años integrados en el sistema educativo, sobre el nivel de su competencia en lectura, matemáticas y ciencias, y su competencia para aplicar los conocimientos
adquiridos en situaciones nuevas y cotidianas. Se espera de los resultados de los citados informes, conclusiones sobre el currículo enseñado y adquirido, junto a las tendencias de evolución del sistema a medio plazo. Lo que presupone que PISA puede ser un instrumento de planificación de la política educativa –especialmente en el ámbito de la escuela pública- dado su peso, 82%, frente al 18%, del alumnado que estudia en centros privados.

En canarias un 67% del alumnado tiene un nivel tres o más de competencia lectora, que la OCDE considera suficiente para desarrollos posteriores. Un 11%, está por debajo del nivel 2, que hace imposible el normal desenvolvimiento del estudiante, y el 22% por ciento restante está en el nivel 2 (competencia lectora mínima requerida). El promedio de la OCDE es del 81%, nivel 3-5; 6%, nivel 2; y 13%, nivel 1.
En el caso de la competencia matemática se distinguen seis niveles de competencia, y Canarias se sitúa con el 56% en el nivel 3,y siguientes (0%, en el nivel 6). El 26% está en el nivel 2, y el 18% en el nivel 1. Los promedios de la OCDE son del 78%, 14% y 8%, respectivamente.
En competencia científica, los indicadores estadísticos también sobre una escala de seis niveles, nos informan, que el 68% tiene un nivel de competencia superior a tres, (0% en el nivel 6), el 22% tiene un nivel dos de competencia, y el 10% tiene un nivel 1 de competencia. Los promedios de la OCDE son del 82%, 13% y 5%, respectivamente.
El índice socio-económico y cultural (ISEC), presenta una relación directa entre variables socioeconómicas y culturales y resultados globales. Hipótesis además reforzada por los datos de la escuela privada, cuyos rendimientos son más altos que los de la escuela pública en 59 puntos absolutos de diferencia sobre una escala absoluta de más de 500 puntos. Con respecto a la variable género, y condición de inmigrante, puede concluirse que los resultados del alumnado inmigrante, un 11,7%, difieren en cuatro puntos, y que las alumnas obtienen mejores resultados en competencia lectora, y los alumnos en matemáticas y ciencias.
¿Qué significa imputar a la escuela fracaso escolar? Pongamos el siguiente símil, ¿hablamos de fracaso sanitario cuando un paciente no evoluciona como está previsto? ¿Imputamos responsabilidad a la familia del paciente, al paciente, al médico, o a la administración, salvo que se produzca –o se perciba– negligencia? ¿No sería más útil preguntarse por el currículo, por los medios, por las ratios, por el tratamiento de la diversidad, y por la formación permanente del profesorado?
La escuela es un sistema complejo, que no admite diagnósticos simples, y menos recetas de manual o de informe experto. Cualquier solución pasa por fomentar la cultura de la cooperación, la exigencia pautada y no caprichosa, la estabilidad normativa del sistema, y la "inversión a largo plazo?

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